30.8.14

La vida, 1. El día: el río y el fauno

L'Hymne de nos campagnes by Tryo on Grooveshark


1.

"It looks like a Windows wallpaper, with that brown horse eating in the background.
Er frisst, right? That's how they call it?
Frissen is when animals eat, and essen is when people eat...
Unless a person eats like an animal, then they also say er frisst".

2.

Ahora voy a atentar contra el espíritu del "a buen entendedor", porque la imagen habla por sí sola. Como toda imagen. Pero sin embargo, cuando estaba caminando a la orilla de ese río, antes y después de subirme al puente peatonal para sacar una foto del panorama entero (ese verde que en Córdoba no se ve, ese caballito pastando solo, esa imagen tan jodidamente diáfana), pensé en un par de cosas que podría escribir.

Este es, ante todo, un blog sobre mi vida. En el 2011 lo veía como una empresa imposible que hoy por hoy se está desarrollando casi por su cuenta.
Si no escribiera sobre mi vida, estaría escribiendo en una revista sobre la agitadísima vida de Jennifer Lopez.
Es complicado, porque no sé tanto de Jennifer Lopez como de mí mismo. Y doblemente grave: Jennifer Lopez no es el vitreaux a través del cual contemplo e interpreto todos los sucesos del mundo.

En vista de que este es un blog sobre mi vida (vida es un concepto terriblemente arduo para mí desde que Raymond me sugirió su verdadero significado), voy a escribir sobre sucesos de mi vida.

Por dos motivos en principio.
Uno.
Puede llegar a ser interesante para alguien. Para mamá, puede ser un retrato de todo lo que me estoy divirtiendo acá. Para la abuela, una muestra de lo hermoso que sigue siendo el mundo que ella abandonó recientemente. Para los amigos, una muestra de todo lo que los quiero. Para un desconocido, un testimonio.

Dos.
La cuestión central de la pedagogía: uno nunca termina de entender algo sobre un tema hasta que lo explica a alguien.
Al explicar un tema, uno va entendiendo qué es importante decir, qué es recomendable sugerir y qué es plausible de callar para hacer economía.
Ahí va apareciendo el tema en todas sus aristas: las importantes y las secundarias.
Escribir sobre mi vida sería una forma de aprender qué soy; además de una forma de constituirme como un sujeto, payasesco o académico, enfrente de ustedes que me leen de casualidad.

3.

Así estaban las cosas cuando caminábamos con Caro por Alta Gracia, al pie de los cerros junto a un río helado de montaña, que en el Nordeste tendría la dignidad de una canilla abierta.
Yo nunca había recorrido Alta Gracia a pie. Me contaron que es una pequeña Seattle: junto a Córdoba, tenía una activa vida cultural con una existencia propia y no totalmente independiente. Además, Alta Gracia tiene hermosos paisajes, lapachos floridos, un lago artificial y subidas y bajadas.
Tanto me alimentaron la imaginación, que me dije que lo mejor que podía hacer era ir a conocerla por mí mismo.

Caminamos por el borde del río a las cinco de la tarde. En ese momento no sentí absolutamente nada sobre Alta Gracia. Es más... esas dos palabras que correspondían al pueblo que estaba pisando perdieron todo valor nominativo para mí.
La calle estaba en silencio.

Lo único que veía yo en ese momento era el río, que corría con un susurro constante de piedra mojada. No tenía pececitos. Tenía muchos recodos. Por turnos, en la ribera había arena, pasto o piedra gris.
También, por momentos tan puro (como en la foto), por momentos tan lleno de cartones vacíos de vino y ramas viejas y cosas podridas.

A la naturaleza le toca convivir con los humanos.
Eso pienso siempre.
Salvo en ese momento. Parado al lado del río, todo lo que había era el pulso mismo de la naturaleza sin intervención.
Nietzsche decía, molesto, que no hay cosa que veamos sin interpretar; pero estoy bastante seguro de que, si es cuestión de intepretar, es un vicio irrefrenable en la ciudad. Pienso en todas las conclusiones terminantes que puede sacar un neurótico frente a un maxikiosco, viendo los precios subir todos los días.
Pienso en todo el tiempo que puedo estar mirando el río y el fauno sin pensar en nada. Eso, con ritmo y existencia propios: el agua, la piedra, la muela, el caballo.

La Naturaleza no requería mi interpretación, que está totalmente fuera de lugar y que es casi una falta soberbia tratar de traducir en palabras.
El río corría.
No sé si quería o debía correr; (tantos matices de lo mismo se pueden lograr con las palabras, que aclaran las cosas y no pocas veces las oscurecen). El río corría mientras yo pensaba, y era al pedo preguntarme qué pasaría si el río corriera hacia atrás. La pureza.

4.

Esto fue el miércoles a la tarde. Hace rato no sentía algo así.
La jodida definición de vida que Raymond me transmitió me pareció imposible en cierto momento. Imposible por sencilla. Básicamente consistía en tener que disfrutar cada día de mi vida sin recaer en rutinas bobas; que los días sean largos, las noches también. Que haya mucha música, mucho arte, mucho cerebro, mucho disfrute, mucha buena compañía. Un buen equilibrio entre yo y el cosmos, por decirlo de alguna forma.
Raymond: me gusta pensar que me estoy acercando y, también, me gusta pensar que me queda mucho por delante.
¿Qué te parece a vos?

3 comentarios:

  1. Patrick! Quería contarte que yo leo tus posts de forma casi sistemática (no por pura casualidad como sugeriste más arriba); debido a que en tus interpretaciones trato de descubrir el pensamiento que ha influenciado a unos de tus amigos, a quien realmente yo admiro mucho, pero que por desgracia no es tan comunicativo como vos.
    No nos conocemos personalmente, sin embargo te mando saludos :)

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  2. º Creo que yo casi entraría entre los desconocidos, pero sea sobre tu vida o no, me gusta mucho leerte.
    (Y creo que casi toda historia, novela y demás, debe estar escrita en parte, a partir de una parte de la vida del autor, inevitablemente, y que debe ser lo que le da esa "singularidad" al texto)

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